Altas vacaciones pegué: Calafate y Ushuaia.
por Federico Galli

«Conocí el sur del país, dos provincias que nunca había pisado, las montañas, paisajes hermosos y la ciudad más austral del mundo. Conocí el glaciar que se ve en la foto, me saludó con tronidos y un par de desprendimientos copados, y otro parque nacional igual de hermoso. También conocí la historia de Ushuaia y de cómo fue levantada con mano de obra esclava, ya que fue en gran parte construida por el trabajo que hacían los prisioneros de una de las cárceles más crueles e inhumanas del mundo. Comí como un chancho. Pintó tour gastronómico con Laura. Sí, hay disfrute culinario en la vida de unx vegetarianx. Se come muy bien y muy rico. Aprendí también. Desde el minuto cero:

  • A hacer transferencias desde el home banking.
  • Qué es un check-in y qué un check-out.
  • A hacer los check-in de los vuelos por internet.
  • Cómo prepararte para el frío.
  • Que para tener luz en una habitación de hotel hay que poner la tarjetita en el cosito ese al lado de la puerta.
  • Que podés pagar la comida en un restaurante con débito (si chiques, me estoy cayendo de la cuna).
  • Que podés dejar propina al pagar con débito.
  • Que, hasta que no estás ahí, las fotos y las palabras son solo las fotos y las palabras.
  • Que las atracciones turísticas tienen algo de místico (esto lo sabía, pero no lo había experimentado nunca).
  • Que los paisajes te pasan por el cuerpo.
  • Que el jacuzzi tira agua y tira aire.
  • Que en el sauna te morís de calor posta.
  • Y, último pero no menos importante, aprendí a recostar el asiento del avión… si, en el vuelo de vuelta recién me salió.

Y tengo que manifestar agradecimiento fuerte a Shambhala Turismo que se portó 11 puntos. Me consiguió viaje cuando estaba TODO completo e imposible de viajar. Me explicó todo súper claro para que no pudiera tener ningún tipo de problema, y aparte de eso me respondió con toda la paciencia las mil y un preguntas que me fueron surgiendo todo el tiempo (de hecho varias de las cosas que aprendí más arriba fue gracias a esas respuestas, jaja). Realmente da gusto viajar así, sintiéndote atendido, sabiendo que ante cualquier eventualidad tenés a quien preguntarle.
Recomiendo enérgicamente la experiencia. Por mi parte sé que voy a repetirla.»

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